Para Roma caminan
dos peregrinos,
para que los case el Papa
porque son primos.
Sombrerito de hule
lleva el mozuelo,
y la peregrinita
de terciopelo.
Al pasar por el arroyo
de la Victoria
tropezo la madrina,
cayo la novia.
El padrino se rie
y el novio llora,
al ver que se ha caido
la pobre novia.
Al llegar a palacio
suben arriba,
en la sala del Papa
los desaniman.
Les ha preguntado el Papa
la edad que tienen;
ella dice que quince
y el diecinueve.
Andaba el Padre Santo,
de silla en silla,
por cogerle la mano
a la peregrina.
Peregrinita hermosa,
vamonos de aqui;
que por lo que yo veo
me quedo sin ti.